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miércoles, 21 de noviembre de 2012

Sancho Dávila (1905-1972)

Pariente de José Antonio Primo de Rivera, será uno de los principales impulsores de la unificación de Falange con los tradicionalistas, de la que saldrá milagrosamente vivo y convertido en un defensor a ultranza de Franco

El hito decisivo en la Historia del fascismo español, su punto de inflexión, la plataforma para su promoción política pero también su íntimo cargo de conciencia, es su asimilación al régimen de Franco, por la que tuvo que sacrificar sus esencias revolucionarias y amalgamarse con el tradicionalismo. Las simplificaciones interesadas han tendido a consustanciar sublevación militar y Falange, pero, por indiscutibles que resulten la simpatía de ésta hacia el golpe y su participación en las ejecuciones de retaguardia, la unificación distó de ser una maniobra sencilla.

El 2 de octubre de 1936, en una entrevista que concede desde la cárcel y que cita el historiador lan Gibson, José Antonio Primo de Rivera declara: "Si este movimiento gana y no es más que reacción, entonces retiraré a mi Falange. Yo representaba otra cosa, algo positivo. Usted ha leído mi programa de sindicalismo nacional, reforma agraria y todo aquello".

Sancho Dávila desempeña un papel protagonista y contradictorio en las diversas fases del proceso de unificación. Al principio es uno de sus impulsores y el encargado de representar a Falange Española (FE) y de las JONS en las conversaciones que este grupo inicia con los carlistas de Comunión Tradicionalista para consensuar la fusión, antes de que Franco la imponga por su cuenta y los términos del acuerdo escapen al control falangista. Después, cuando las negociaciones fracasan, Dávila se une a sus parientes del sector legitimista que consideran que el arreglo traiciona el pensamiento de Primo de Rivera e intentan desplazar a Manuel Hedilla, el presidente de la Junta de Mando provisional, que dirige Falange ante la falta del Ausente.

Sancho Dávila Fernández de Celis, nacido en 1905, es uno de los aristócratas andaluces que pasan a engrosar las filas de Falange. Aun sin acercarse a la proporción dominante de obreros y clases medias, Andalucía es una de las regiones donde FE recluta un mayor número de adeptos de extracción social nobiliaria. Sevillano, hijo de los condes de Villafuente Bermeja y primo del mismo José Antonio Primo de Rivera, ingresa en el movimiento el año de su fundación, 1933, y se le encomienda la jefatura territorial de Andalucía. Según sus cálculos, cuenta con unos 500 militantes a sus órdenes.

El epistolario de José Antonio en los últimos tres años de su vida contiene 16 cartas muy afectuosas hacia su primo Sancho, que además será una de las 13 personas a quien escriba la víspera de su ejecución. El líder falangista aprecia la lucha de Dávila contra el gobernador civil de Sevilla, que le detiene en varias ocasiones, y su manera de enfrentarse a algunas disidencias internas. Por ejemplo, en julio de 1934 le escribe: "En cuanto a ti, ¿para qué decirte? Toda palabra es pálida para ensalzar tu esfuerzo, tu valor y tu serenidad". Y en septiembre de 1935: "Con toda la autoridad de jefe te ordeno de manera terminante que no descuides ni un segundo la vigilancia de tu seguridad personal. Sí no bastara para que atendieses a esta indicación el pensar en todas las obligaciones y afectos que te obligan a vivir, habrías de tener en cuenta la falta que le haces a la Falange".

En el I Consejo Nacional de FE de las JONS, en octubre de 1934, el nombre de Dávila es uno de los seis que José Antonio designa como vocales de la Junta Política; el Consejo, responsable de la otra mitad de los cargos, le reelige en su segunda edición, en noviembre de 1935.

Entre las 11 candidaturas que Falange presenta infructuosamente a las elecciones de febrero de 1936, una es la de Sancho Dávila por Sevilla. De acuerdo con los cómputos del historiador Julio Gil Pecharromán, obtiene 942 votos. Tras el descalabro electoral del partido y el arresto de su líder al mes siguiente, José Luis Rodríguez Jiménez localiza a Dávila en Madrid coordinando la impresión del panfleto No importa. Boletín de los días de persecución, que divulga los artículos que Primo de Rivera escribe desde prisión.

Después del golpe, se refugia en la embajada de Cuba y llega a Burgos en septiembre. El 6 de octubre de 1936, una vez abierto el corredor extremeño, la Junta de Mando provisional de FE de las JONS se reúne en Sevilla e incorpora por sus méritos al anfitrión Sancho Dávila. Al mes siguiente, Dávila promueve en el III Consejo Nacional una moción que profesa "su lealtad a las ideas fundamentales del movimiento nacional-sindicalista" como "único medio de que la nueva política de España vuelva a una ardiente comunión nacional" y propone una reunión extraordinaria para cuando culmine el asedio de Madrid, con el objeto de estudiar la puesta en práctica de los principios nacional-sindicalistas en la nueva coyuntura.

En pleno consejo, Dávila recibe la última carta de su primo, ejecutado el día 20. "Querido Sancho: Pocas palabras, porque quizá no disponga de mucho tiempo: mil gracias por tu lealtad y por tus magníficas condiciones, y un abrazo muy fuerte. Que a ti, a tu mujer y a los hijos que os mande Dios, las mejores cosas. Os lo desea de corazón tu primo y camarada". Al margen añade: "No he de decirte lo que debes transmitir de mi parte a los de tu tierra". Es evidente, pues, que Dávila, como el resto de los dirigentes falangistas, conoce desde el principio el destino de quien durante dos años sería llamado El Ausente para no desmoralizar a las bases.

El 2 de diciembre, insinúa sin embargo la verdad en el diario FE, que tiene a su disposición en Sevilla: "Yo no quiero perder la esperanza de verle algún día entre nosotros (...). Precisamente, con ocasión de su preciada muerte, que todavía me niego a creer (...)". Treinta años después, afirma en su libro José Antonio, Salamanca y otras cosas: "Aunque a muchos les dio por llamar al jefe muerto El Ausente, y de buena fe creían que seguía vivo, la verdad es que la cordura aconsejaba no dejarse influir por lo que, desgraciadamente, no tenía remedio".

Paradójicamente, el período que convierte a Sancho Dávila en uno de los protagonistas de la Guerra Civil son los cinco meses posteriores a la muerte de su primo.

Franco, muy interesado en las experiencias de partido único de Italia y Alemania, había estudiado y anotado los estatutos de Falange y los discursos de José Antonio, poniéndolos en comparación con los del tradicionalista Víctor Pradera y desembocando en la conclusión de que la fusión era posible.

Entre los falangistas, no es seguro si la iniciativa parte de Manuel Hedilla o de Sancho Dávila, pero, cuando menos, éste último acaba de sacar adelante una moción profranquista y posibilista respecto a las oportunidades de desarrollar el ideario de Falange tras la victoria. Además, en este periodo se mostrará siempre como un decidido promotor de iniciar las negociaciones con Comunión Tradicionalista.

Otros parientes de José Antonio Primo de Rivera y próximos aliados de Dávila en el complot contra Hedilla son de diferente opinión. Pilar Primo de Rivera, hermana del fundador, le repite al presidente de la Junta de Mando: "Ten cuidado, la Falange no debe ser entregada a Franco. ¡No la entregues!". Y a Agustín Aznar le gusta decir que en el cuartel general hay que entrar sólo "con granadas de mano".

Dávila se desplaza a Lisboa el 16 de febrero de 1937 para hablar con el líder carlista Manuel Fal Conde. Le acompañan otras dos figuras de la Falange andaluza, especialmente indicada para esta tesitura debido a sus simpatías monárquicas. Sin embargo, esta coincidencia y el acuerdo en promover un régimen corporativo que suprima la democracia liberal no disimula que lo que pretenden los falangistas no es una unión entre iguales, sino la anexión del carlismo. Según el primer borrador que presenta Dávila, Falange se declara heredera de los valores tradicionalistas y "recibe con honor en sus filas y en sus mandos a los nuevos camaradas".

Los carlistas, que ya albergaban ciertos recelos ante la creciente primacía numérica e ideológica de sus interlocutores, contestan con un texto que reza abiertamente: "Ni Falange ni requetés tienen hoy tal preponderancia y fuerza que puedan plantear el problema como una incorporación pura y simple de una organización a otra". Además, reconoce que en el origen de la cumbre bilateral hay "una razón de conveniencia elemental: si nosotros no hacemos la unión, nos será impuesta".

Después de una segunda propuesta falangista en la misma línea, Fal Conde culmina la suya diciendo: "Esta nota se ha dado como transacción final y ante el absurdo que representa para la Comunión la petición de Falange de nuestra incorporación".

Una semana más tarde, Sancho Dávila lo intenta de nuevo con el más flexible conde de Rodezno, que, por ejemplo, no impone al pretendiente carlista Javier de Borbón sino que estaría dispuesto a admitir a don Juan. La reunión tiene lugar en Salamanca, y a ella acude Dávila con un curioso texto que intenta persuadir a los carlistas de que la anexión no es lo que parece. Dice que, en la fusión, el tradicionalismo aporta la doctrina y Falange "la capacidad de incorporar la gran masa a la comprensión" de los valores tradicionales. "Y, como el proselitismo (...) reside en una confianza quebradiza y sutil que raras veces logra producirse (...), nombre, estilo, modos e ímpetu deben ser, a beneficio de la unidad, falangistas". O también: "Se trata de una unión auténtica, que mal podría ser llamada ingreso del Tradicionalismo en Falange (...). La Comunión se incorpora a una Falange que, precisamente como resultado de tal incorporación, experimenta una transformación sustancial, aunque desde luego en la línea de su actual modo de ser". Rodezno contesta amablemente a su interlocutor que las bases tradicionalistas no entenderían una incorporación a Falange.

Para entonces, en la Junta de Mando ya han surgido los recelos hacia la figura de Manuel Hedilla. Los legitimistas le habían aceptado en principio como digno delegado del Ausente, pero ahora sospechan que Hedilla, que no debería ser más que una cara visible de la Junta, se quiere erigir como nuevo líder supremo del Movimiento, gracias a una descarada campaña de imagen a cargo de escritores afines, y reprueban su aparente simpatía por el general Franco y su trabajo a favor de la unificación. Dávila, Aznar y otros tres descontentos se reúnen con Hedilla el 16 de abril y le comunican su destitución, la disolución de la Junta y su reemplazo por un triunvirato del que forman parte los dos citados. Sin embargo, ese mismo día, Franco, que iba a convocar a su despacho a Hedilla y Dávila juntos, al final llama solamente al primero y, cuando éste le relata el plan para derrocarle, el jefe del Estado le comunica que no reconocerá a otro jefe de Falange. A continuación, ordena a los censores que no publiquen la nota de prensa en que el triunvirato notifica la destitución de Hedilla.

Con un respaldo tan significativo, el presidente de la Junta envía al provincial burgalés de milicias José María Alonso Goya y otros tres hombres armados a detener a Sancho Dávila a una pensión de Salamanca. El historiador Paul Preston cuenta cómo éste se figura que le van "a pasear" y sus escoltas le defienden a tiros. Mueren Alonso Goya y uno de los guardaespaldas de Dávila. La prueba de que se esperaba que ocurriera algo así es que el séquito enviado por Hedilla va acompañado por dos médicos. Dávila, Aznar y los demás conspiradores son arrestados por las autoridades militares.

Tras ser portavoz y luego enemigo de la unificación, parece que Sancho Dávila va a terminar siendo su chivo expiatorio.

En el IV Consejo Nacional, que se inaugura el día 18, Hedilla alude directamente a Dávila cuando replica: "Vanidad yo. ¡Vanidad la de aquéllos que se encargan, a costa de la Organización, centenares de fotografías en actitudes marciales, se organizan desfiles impresionantes en su honor y se sirven de la prensa territorial para exaltar su persona!". Sin embargo, aún queda un episodio más, que obra la rehabilitación del andaluz. Franco se vale de los sucesos de Salamanca para anunciar el día 19 el Decreto de Unificación que funda como partido único Falange Española Tradicionalista (FET) y de las JONS, con el objeto de evitar nuevos "incidentes desagradables"» entre facciones enfrentadas. La prensa interpreta el abrazo de Franco y Hedilla en el balcón del Cuartel General como un traspaso de poderes y los militares empiezan a tratar a los falangistas como subordinados.

Serrano Suñer redacta los estatutos de FET y Franco nombra una Junta Política llena de vocales dóciles en la que Hedilla sólo tiene rango de uno más. A eso parece quedar reducida la gloriosa Falange. Aznar y Pilar Primo de Rivera le acusan de traición y le instan a renunciar al puesto. Cuando Hedilla les obedece, Franco manda arrestarle por rebelión y un tribunal le sentencia a muerte. Sancho Dávila, en cambio, es absuelto.

Manuel Hedilla, tras reiterar su lealtad al Caudillo y alegar que su rechazo al nombramiento ha sido sólo para no levantar ampollas en su grupo, pasaría cinco años encarcelado y otros cinco confinado en Mallorca. Pero la cruel paradoja ya está consumada.

Mientras el dirigente denostado por sus veleidades franquistas desaparece de la escena política, los antiguos legitimistas hacen carrera en la administración de la Dictadura.

Sancho Dávila, en concreto, es nombrado inspector territorial de Andalucía en el primer Gobierno de Franco y luego llega a ser delegado nacional de Organizaciones Juveniles y la Vieja Guardia hasta su muerte en 1972.

. Sancho Dávila, elogio a la lealtad (20/6/37)

2 comentarios:

  1. Este hijo de la gran puta, marquesón y maricón (que nunca salió del armario, pero maricona de mierda) de mierda, fué uno de los "valentones" que pegó una paliza hasta (creyeron) la muerte a Miguel de Molina "por homosexual", quien salvó la vida porque los brutos valentones que a tres le pegaron, creyeron que lo habian matado. Que se pudra en el infierno a perpetuidad. Mal andaluz, peor español e hijo de la gran perra. Cobarde y criminal, que Dios le dé fuego eterno.

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  2. Homenaje a un gran español.
    http://www.youtube.com/watch?v=P4PAd9WBy6A

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